Los siguientes cuatro principios te ayu
darán a descubrir cómo conocer a Dios personalmente y cómo experimentar la vida abundante que Él prometió.
1. Dios te ama y te creó para conocerlo personalmente y experimentar Su amor.
(Las referencias deberán ser leídas preferentemente en la Biblia, siempre que sea posible.)
Dios ofrece amor
“Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
Dios ofrece vida
“Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” (Juan 17:3)
¿Qué nos impide conocer a Dios personalmente?
2. El hombre es pecador y está separado de Dios, por lo tanto no puede conocerlo personalmente ni experimentar Su amor.
El hombre es pecador
“Todos han pecado y están privados de la gloria de Dios…” (Romanos 3:23)
El hombre fue creado para tener compañerismo con Dios; pero debido a su voluntad terca y egoísta, escogió su propio camino y su relación con Dios se interrumpió. Esta voluntad egoísta, caracterizada por una actitud de rebelión activa o indiferencia pasiva, es evidencia de lo que la Biblia llama pecado.
El hombre está separado de Dios
“Porque la paga del pecado es muerte…” [o sea separación espiritual de Dios] (Romanos 6:23)
Dios es santo (libre de toda maldad y perfecto en comportamiento y actitud) y el hombre es pecador (no vive de acuerdo al propósito para el cual fue creado). Un gran abismo los separa. La imagen muestra como el hombre está tratando continuamente de alcanzar a Dios a través de sus propios esfuerzos, tales como vivir una buena vida, la filosofía o la religión, pero siempre falla en su intento.
El siguiente principio explica la única manera de cruzar este abismo.
3. Jesucristo es la única provisión de Dios para el pecado del hombre. Sólo a través de Él podemos conocer a Dios personalmente y experimentar Su amor.
Él murió en nuestro lugar
“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8)
Él resucitó de entre los muertos
“Cristo murió por nuestros pecados…fue sepultado…resucitó al tercer día según las Escrituras…se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos…” (1 Corintios 15:3-6)
Él es el único camino a Dios
“Yo soy el camino, la verdad y la vida,” le contestó Jesús. “Nadie llega al Padre sino por mí.” (Juan 14:6)
Este diagrama ilustra que Dios ha cruzado el abismo que nos separa de Él, al enviar a Su hijo, Jesucristo, a morir en la cruz en nuestro lugar para pagar la condena por nuestros pecados.
No es suficiente conocer estas verdades…
4. Debemos individualmente recibir a Jesucristo como Salvador y Señor; sólo así podremos conocer a Dios y experimentar Su amor.
Debemos recibir a Cristo
“Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.” (Juan 1:12)
Recibimos a Cristo mediante la fe
“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.” (Efesios 2:8-9)
Recibimos a Cristo por medio de una invitación personal
Cristo dice: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré…” (Apocalipsis 3:20)
El recibir a Cristo significa volverse a Dios, abandonando nuestra vida egocéntrica (arrepentimiento), confiando en Cristo para que venga a nuestra vida y perdone nuestros pecados. De esa manera podrá hacernos la clase de personas que Él quiere que seamos. Tan sólo estar de acuerdo intelectualmente no es suficiente. Ni es suficiente el tener una experiencia emocional. Se recibe a Cristo por fe, como un acto de nuestra voluntad.
¿Cuál círculo representa tu vida?
¿Cuál círculo te gustaría que representara tu vida?
A continuación se explica cómo puedes recibir a Cristo:
Puedes recibir a Cristo ahora mismo por fe, mediante la oración (orar es hablar con Dios).
Dios conoce tu corazón y no tiene tanto interés en tus palabras, sino más bien en la actitud de tu corazón.
La siguiente oración se sugiere como guía:
“Señor Jesús, te quiero conocer personalmente. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Salvador y Señor. Gracias por perdonar mis pecados y darme vida eterna. Toma el control del trono de mi vida. Hazme la clase de persona que Tú quieres que yo sea.”
¿Expresa esta oración el deseo de tu corazón?
Si es así, haz esta oración ahora mismo y Cristo entrará a tu vida tal como lo prometió. A través de Su poder comenzarás a experimentar la clase de paz, control y abundancia que sólo Él puede dar.
Jesús nos enseña la importancia de l
a oración. Para el cristiano ORAR es tan vital como el agua.
NO es con tu fuerza, es con tu oración
Juan 14.14 dice: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.
Pero muchos piensan que con pedir, y pedir y decir “En el nombre de Jesús”, todo será hecho. Pedimos a nuestra conveniencia y por eso pedimos mal.
Cuando la palabra de Dios dice que todo lo que pidas al padre sera hecho, no significa que obtendrás lo que se te antoja, sea lo que sea; El mismo Dios sabe que es lo que nos conviene como sus hijos.
Además nos acostumbramos a pensar solo en lo que queremos, en nuestra necesidad y olvidamos pedir por los demás, por aquellos que realmente estan necesitados; nuestra oraciones se vuelven egoístas.
La comunión que como hijos debemos tener con el Padre, debe ser completa… Imagínate que Jesús en el Getsemaní hubiese orado como lo hacemos nosotros; de seguro que hubiese tirado la toalla y jamás habría muerto por ti y por mí. Imitemos a Jesús al orar y en nuestra comunión con el cada día pide por todos los que nos rodean… Su palabra dice que todo lo demás vendrá por añadidura.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33
Para que Dios escuche mi oración y pueda yo tener una comunion con Él, debo entregarle mi vida y ser limpio por Su Sangre
Cuando nuestra fe esta puesta en el, sus oídos estarán presto para oír nuestra oración y nuestro clamor.Pero si continuamos en el pecado, Él no nos oirá.
Pidamos solo lo que viene de la voluntad del Señor, no usemos la frase “En el nombre de Jesús” como unas palabras mágicas.
Dios no responderá una petición que vaya a traer peligro o problemas a nuestra vida, tampoco contestara oraciones motivadas por la vanidad o egoísmo.
Al orar pidamos como que la voluntad de Dios se cumpla y que nuestro propósitos estén sujetos a los suyos